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Entrevista con Iván Herzog: “En el Movistar Arena no estáis preparados para lo que haríamos”

El cantautor presenta “Disco de Cristal” y prepara su concierto del 3 de octubre en La Sala del Movistar Arena. Iván Herzog habla sobre la teatralidad de su nuevo directo, su relación con Madrid, la defensa de lo diferente y el espectáculo que sueña con llevar algún día al espacio principal del recinto.

Published on 28 Sep 2026

Iván Herzog regresa con “Disco de Cristal”, un segundo álbum complejo, íntimo y repleto de matices que invita a abrazar todo aquello que nos hace diferentes. Después de presentar “Disco de Oro” y recorrer varias ciudades con la gira “Tienes que verlo Tour”, el artista llega a La Sala del Movistar Arena con La Tourmalina, un nuevo espectáculo construido alrededor del universo visual y emocional de su último trabajo.

Durante los últimos meses, Herzog ha trabajado para trasladar las canciones al escenario mediante una propuesta potente y teatralizada. Antes del concierto del 3 de octubre, hablamos con él sobre las canciones que más ganas tiene de compartir en Madrid, su vínculo con la ciudad, la importancia de convertir cada actuación en una experiencia diferencial y su sueño de llevar algún día su imaginario artístico al espacio principal del Movistar Arena.

Pregunta. Actuarás el 3 de octubre en La Sala del Movistar Arena. Ya no queda nada. ¿Qué vamos a encontrarnos en este concierto?

Iván Herzog. Vais a ver una cosa muy curiosa. Si, por lo que sea, te gusta el disco, lo has escuchado o en algún momento has oído alguna píldora de mi música, vas a ver que es un concepto bastante curioso.

Llevo siete meses en casa teorizando sobre cómo hacer que esta música pase al directo, que sea algo bonito, teatralizado, que es como me gusta hacerlo siempre, y que también sea potente.

Hace poco estrenamos un poco el espectáculo para probar cómo funcionaba y fue increíble, bestial. Independientemente de que te guste mucho ir a conciertos, siempre que hago algo intento darle un toque diferencial porque creo que mi música también lo tiene.

Si compras una entrada para un espectáculo que vale 25 euros, quiero que veas uno que vale 50. Es mi juguete, es para lo que vivo y lo doy todo para conseguir que sea así de especial.

Pregunta. ¿Qué significa para ti ofrecer este concierto en Madrid?

Iván Herzog. Madrid es muy importante. Justamente ahora, cuando venía hacia la entrevista, estaba hablando con mi madre y le decía: “Mamá, es que esto es increíble. Estoy muy feliz de estar aquí”.

Llevo viviendo aquí cinco años. Lo que al principio es una casa de acogida acaba convirtiéndose en tu casa principal. Como nadie es de Madrid, todo el mundo es de Madrid, y eso es una pasada.

Aquí siembras cuatro semillas en las que quizá no tienes muchísima fe y enseguida ves cómo empiezan a crecer cuatro bonsáis. Es maravilloso. Madrid tiene una capacidad de acogida increíble. Por eso intento devolverle, por lo menos, la mitad de la mitad de todo lo que me ha dado.

La gente también está muy relajada. Incluso en cualquier trabajo, también en uno de oficina, existe una manera de entender el esfuerzo que me parece extremadamente sana. Estás trabajando, evidentemente, pero no dejas de estar viviendo. Todo el mundo quiere disfrutar de la experiencia aunque esté trabajando y eso es lo bestial.

Pregunta. ¿Hay alguna canción de “Disco de Cristal” que tengas especialmente ganas de interpretar en La Sala?

Iván Herzog. Hay un par. En el disco, tanto “Flipado” como “Lo que soy” son canciones que se despegan un poco de su estética general.

“Flipado” la vais a disfrutar mucho porque soy un idiota y me he puesto a trabajar en un montón de idioteces para conseguir que quede algo muy chulo.

“Lo que soy” está planteada para vivirla todos juntos, en comunidad. Tiene un concepto muy góspel, muy de epifanía, con todo el mundo levantando las manos y sintiendo: “Todo lo que he hecho hasta ahora me ha servido para llegar al lugar en el que estoy. No voy a arrepentirme, voy a celebrarlo y voy a mirar a quien tengo al lado para decirle: ‘Qué bien que estemos viviendo esto’”.

Yo no soy muy amigo de la palabra “fan”. Para mí son personas que comparten mi manera de vivir estas cosas. Al final son compañeros. La gente que me sigue o escucha mi música está a mi lado, de manera paralela. Vive todo conmigo, en primera fila y en primera línea de batalla, luchando por algo que nos hace sentir.

Pregunta. La Sala permite que convivan dos conciertos completamente diferentes dentro del Movistar Arena. ¿Te imaginas dando algún día el salto al espacio principal del recinto?

Iván Herzog. Desde que empecé a hacer espectáculos, hace dos años, y empezamos a montarlos con Jordi Busquets, mi técnico de luces y el artista que crea todo su aspecto visual, no hemos parado de plantear hipótesis sobre cómo sería llevar esto a lo grande.

De hecho, hacemos las simulaciones con todo el rider y la configuración del Movistar Arena. Tengo imágenes completamente reales de cómo sería el espectáculo aquí.

No estáis preparados. De verdad, no estáis preparados. Mi filosofía es que, aunque hagamos un solo concierto, nos dejamos todo lo que tenemos. Aquí habría cerraduras colgando del techo, cayéndole a la gente, y yo estaría volando. Sería una auténtica locura.

Pregunta. ¿Qué lugar ocupa la tecnología dentro de tu concepto visual y escénico?

Iván Herzog. Mi estética no está especialmente unida a la tecnología. Creo mucho en el olor a madera del teatro. Creo en lo analógico y en la trilogía antigua de “Star Wars”, con gente disfrazada y convertida en criaturas reales, no en la inteligencia artificial ni en el ordenador.

Todo lo que veas en mis conciertos va a oler a cartón piedra, a algo real que puedas tocar. En lugar de una pantalla, quizá encuentres otra cosa. Eso es lo bonito y lo que me parece verdaderamente interesante.

Para mí, la motivación es estar trabajando todo el día y recaudar como si fuera Robin Hood, pero un Robin Hood de barrio. El objetivo es poder invertirlo para ofrecer cosas y crear la mejor experiencia posible.

Pregunta. Si pudieras elegir a cualquier persona para que te viera el 3 de octubre, tanto alguien conocido como una persona de tu familia, ¿a quién escogerías?

Iván Herzog. No es ninguna broma ni ningún tipo de peloteo, pero elegiría a cualquiera que esté leyendo esto. Mi sueño es que venga a verlo.

Voy a entrar un poco en polémica. Últimamente se lleva mucho subir al escenario o situar en lugares privilegiados a personas influyentes o con una supuesta jerarquía más elevada. Yo no soy partidario de eso porque me parece absurdo darle favoritismo o una posición especial a alguien por el simple hecho de ser más influyente.

Creo que todo el mundo es influyente. Que la música te toque ya es motivo suficiente para que puedas estar allí y tengas prioridad para vivir ese espectáculo.

Lejos de querer que una persona concreta me esté viendo, quiero que me vea una cantidad infinita de personas anónimas. Quiero que cualquiera pueda acceder al espectáculo porque, si mi música te toca, el privilegiado soy yo por tenerte allí.

Pregunta. ¿Has vivido alguna situación que te haya llevado a reflexionar sobre esos privilegios?

Iván Herzog. El otro día fui a un concierto con mi hermano porque es muy seguidor del artista. Él lo estaba viviendo muchísimo.

Veía a una parte de la gente que estaba allí simplemente pensando: “Qué guay”, y después miraba abajo y veía a personas dejándose la vida. Pensaba: “¿Qué hago yo aquí con gente delante que no lo está viviendo, cuando para quienes están abajo sería un sueño ocupar este lugar?”.

¿Por qué estamos ahí? ¿Porque tenemos seguidores? Es absurdo. Sorteémoslo para que cualquier persona pueda subir. Me parece muy bien crear experiencias diferentes, pero que no dependan del número de seguidores o de la influencia. Todo el mundo influye.

Pregunta. Tu primer álbum se tituló “Disco de Oro” y ahora presentas “Disco de Cristal”. ¿Por qué ese cambio de material?

Iván Herzog. “Disco de Oro” era una jugada un poco idiota. Quería publicar un disco con ese título para que la gente dijera: “Iván Herzog con su disco de oro”, y yo ser feliz.

“Disco de Cristal”, en cambio, es un nombre que se puso solo. Cuando hice el collage de todas las canciones me di cuenta de que en cada una se hablaba de alguna propiedad del cristal: la incandescencia, la transparencia o la capacidad de rayarse con mucha facilidad.

Me gustó pasar de un disco reluciente, lleno de energía y de brillos, a algo completamente íntimo, pero también lleno de reflejos capaces de crear una especie de trampantojo de fantasía.

Pregunta. ¿Con cuál de esas cualidades del cristal te sientes más identificado ahora?

Iván Herzog. Creo que con todas un poco. El concepto de “Bicho raro” y el de “Incandescente” aluden a muchas de ellas.

El disco es un destape sinvergüenza. Es decir: “Soy todo esto y muchísimo más. No voy a sentir complejos por ello y voy a levantar una bandera para defenderlo”.

Pregunta. ¿Cuándo descubriste que aquello que te hacía diferente podía convertirse en una fortaleza artística?

Iván Herzog. Cuando empecé a verlo desde fuera en otras personas. Veía a alguien y pensaba: “Tío, brillas muchísimo, me estás deslumbrando. Y, sin embargo, estás intentando apagarlo y disimularlo para que no te señalen con el dedo”.

Que te señalen puede ser precioso. No se te debería ocurrir esconder todo eso. Cuando somos pequeños y estamos en el instituto, intentamos disimular, no separarnos del grupo y convertirnos en ese clavo que no sobresale para que no nos golpeen con el martillo.

Sin embargo, cuando nos hacemos mayores, nos matamos por encontrar aquella diferencia que ya nos definía de pequeños.

Pregunta. Has explicado que “Disco de Cristal” no está pensado necesariamente para ser comprendido por completo en una primera escucha. ¿Qué consejos darías para adentrarse en él?

Iván Herzog. Primero preguntaría si estás acostumbrado a escuchar música en formato de álbum. Si no lo estás, no sé si este es el mejor disco para empezar, pero, si decides hacerlo, mi primer consejo es que lo escuches entero.

El segundo es que no te agobies ni te alteres porque contiene muchísima información. No está hecho necesariamente para que digas en la primera escucha: “Qué discazo”. Si ocurre, bienvenido sea.

Imagínalo como un conjunto de sencillos. Quizá ahora mismo alguna canción no te llegue o una te alcance especialmente y las demás no. Está bien. Sigue escuchándolo. Cuando te acostumbres al disco, poco a poco descubrirás que otra canción te golpea con fuerza en un momento diferente porque ya tienes más tolerancia o estás en otra situación vital.

Dale una oportunidad a cada canción cuando llegue su momento. No tengas vergüenza ni ningún pudor en regresar al álbum dentro de un tiempo. Está tan lleno de cosas que lo he hecho para que no caduque y puedas volver a escucharlo cuando quieras.

Pregunta. De las doce canciones del álbum, ¿hubo alguna que te costara especialmente terminar o decidir si debía formar parte del disco?

Iván Herzog. Todas son muy complejas. Supongo que la decisión más difícil fue elegir si quería apostar realmente por este tipo de contenido.

Llegó un momento en el que pensé: “Ya está. A mí me gustaría escucharlo de esta manera, así que voy a hacerlo así”. No quería simplificarlo ni subestimar a las personas que pudieran escucharlo.

Quienes lo reciben son personas como yo. Si a alguien le apetece escucharlo y adentrarse en él, que se lo coma entero.