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Entrevistas

Entrevista a Ruslana: “‘ANOMIA’ tiene todo lo que es fiel a mí misma, tanto musical como visualmente”

La artista presenta su segundo álbum, un proyecto en el que combina rock, grunge, pop electrónico y baladas para construir un universo con sus propias reglas. Ruslana habla sobre el origen de “ANOMIA”, la importancia de trabajar con un equipo de confianza y cómo imagina el disco trasladado al directo.

Published on 14 Oct 2026

Ruslana abre una nueva etapa con “ANOMIA”, su segundo álbum de estudio. El proyecto reúne diez canciones y culmina una trilogía artística y emocional iniciada con “GÉNESIS” y continuada con “Catarsis”. Si el primero representaba el origen y el segundo reflejaba un momento de cambio, dudas y rebeldía, este nuevo trabajo plantea la construcción de un mundo con sus propias reglas.

El álbum se mueve entre la fuerza del rock y el grunge, el pop electrónico y las baladas, utilizando el contraste como una parte esencial de su identidad. “ANOMIA” incluye canciones como “favorita de la vida”, “veranos condenados”, “si yo voy a ti”, “superstar” y “un rato”. 

En esta entrevista, Ruslana explica cómo encontró el concepto que da nombre al disco, reflexiona sobre la vulnerabilidad que implica publicar un proyecto tan personal y revela cómo imagina su traslado al escenario: una experiencia teatral, dividida en actos y capaz de terminar convertida en una gran rave.

Pregunta. “ANOMIA” es una palabra poco habitual. ¿Cuándo apareció y en qué momento sentiste que podía definir todo lo que tenías pensado para este disco?

Ruslana. Apareció cuando ya tenía el disco escrito y tocaba elegir un nombre. Yo estaba retrasándolo todo lo posible, hasta que desde el equipo empezaron a preguntarme: “Oye, ¿qué hacemos?”.

Comencé a investigar. Me gusta sentarme unas horas conmigo misma, con ruido blanco de fondo porque soy esa clase de persona, y leer o investigar qué quiero contar, qué significan todas estas canciones en conjunto y cómo puedo explicarlo.

Así llegué a la palabra “anomia”. La propuse y nadie la entendió, así que empezamos a barajar otras opciones y a pensar más. Al final, prácticamente el último día, cuando llegamos a la fecha límite para decidir el nombre del disco, dije: “Chicas, para mí siempre es la primera cosa que se me ocurre la que termina quedándose”. Así que ya estaba decidido.

Es algo relacionado con la energía y con mis cosas de brujilla. Si la primera vez siento que algo podría ser, seguramente sea.

Pregunta. ¿Elegir un nombre que englobe todo el proyecto es una de las partes más complicadas de publicar un álbum?

Ruslana. No te diría que es lo más complicado. Lo más difícil quizá sea el conjunto de obstáculos que vas encontrando por el camino o las situaciones que aparecen y con las que no contabas.

No suelo ponerme demasiada presión al elegir el nombre. Simplemente disfruto del proceso. Me gusta hacerlo cuando ya está todo terminado, como si fuera colocar la cereza final sobre la tarta.

Pregunta. ¿Qué tiene “ANOMIA” que no estuviera presente en tus trabajos anteriores?

Ruslana. Muchas cosas. Es un sonido más completo, más interesante y con muchísima más calidad.

¿Por qué? Porque yo he aprendido más, he investigado y he tenido tiempo para decidir con quién quiero trabajar, con quién no, con quién trabajo mejor, dónde escribo mejor y cómo escribo mejor.

Me he alejado un poco de toda esa ola de tener que crear un producto inmediatamente. El proyecto contiene todo aquello que es fiel a mí misma, tanto musical como visualmente.

Pregunta. Ahora que el álbum ya está publicado, ¿sientes ilusión o también cierta nostalgia después de todo el trabajo invertido?

Ruslana. Sobre todo siento mucha ilusión. Pero también es verdad que puede aparecer algo parecido a esa pena de la que hablas.

Es algo muy puro que, de repente, sale al mundo exterior. Eso supone que existirán críticas buenas y malas y que no sabes cuál será el recibimiento. Te expones y te lanzas al vacío para ver qué sucede.

Dentro de todo, es un proceso bonito. El disco sale, lo celebramos y, si consigues mantenerte dentro de tu propia burbuja, siempre será algo especial. Si estás convencida de que es un buen trabajo, se va a quedar así para la historia.

Pero también existe ese miedo y esa inseguridad absolutamente humana de pensar: “Qué rabia que algo tan puro pueda ser destrozado por alguien con solamente dos palabras”.

Pregunta. El álbum reúne sonidos y géneros muy diferentes. ¿Cómo consigues que convivan dentro de un mismo proyecto?

Ruslana. Lo veo como una exploración de mí misma y de mi sonido. He podido experimentar y divertirme.

Cuando algo se iba hacia un lugar demasiado loco, decíamos: “Vale, bajemos un poco o busquemos una manera de que esto sea escuchable y se entienda”. Porque yo puedo tener una idea en la cabeza, pero quizá desde fuera no se comprende bien.

Ahí también aparece la importancia de tener un equipo de confianza en el estudio, personas con las que puedas darle forma a tu locura.

Pregunta. ¿Qué importancia tiene el equipo que te rodea en la construcción de un disco como este?

Ruslana. Muchísima. El artista no es nadie sin la gente que tiene alrededor. Cuando digo nadie, es nadie.

Tú puedes tener una idea, pero al final vivimos por y para el público. Es una relación que se retroalimenta constantemente. El público puede tener una relación parasocial con nosotros, pero detrás existe un equipo cuyo trabajo hay que apreciar y cuidar muchísimo.

Sobre todo debe hacerlo el artista porque somos la conexión entre el público y todas las personas que trabajan detrás.

Pregunta. ¿Recuerdas cuál fue la primera canción que escribiste para este álbum?

Ruslana. La primera canción que escribí para este álbum fue “un rato”, que es la balada del disco.

Curiosamente, fue una de las últimas que decidí incluir porque la tenía guardada en un cajón para algún día. Me parecía una canción muy buena, una composición preciosa y muy personal.

Incluso recibí ofertas de personas que querían comprar la canción, desde el otro lado del charco, pero dije que no. Pensé: “No sé cuándo ni cómo la vamos a publicar, pero algún día saldrá. Vamos a dejarla madurar”.

Cuando llegó el momento, le dimos una vuelta y terminó convertida en una canción preciosa y muy íntima.

Pregunta. ¿Se han quedado muchas canciones fuera del disco?

Ruslana. Sí, muchas. Hay canciones que se han quedado a medias, incluso algunas de las que solamente existe un verso.

También hicimos un campamento de composición con tres salas funcionando a la vez. Fue una experiencia muy bonita, pero también muy intensa. Se quedaron muchas cosas por el camino y tengo guardadas canciones de proyectos anteriores que llegué a recuperar para este proceso, pero que finalmente no entraron.

Pregunta. ¿Resultó difícil elegir las diez canciones definitivas?

Ruslana. Sí, es muy complicado. Llega un momento en el que estás completamente sobrepasada de música, de ideas y hasta de ti misma, porque tú eres la persona que cuenta la historia y, en cierto modo, tú eres la historia.

Al final hay un momento en el que me apago y necesito una opinión externa, pero tiene que ser una opinión en la que confíe. Ahí vuelve a ser fundamental la gente con la que trabajas.

Pregunta. “favorita de la vida” fue la primera canción que conocimos de esta etapa. ¿Por qué la elegiste para presentar el proyecto?

Ruslana. Porque lo es todo. Es explosiva, rara y diferente.

Más allá de tener la intención de que algo funcione o no, o de que se entienda inmediatamente, quería que la gente reaccionara con un: “¿Qué es esto?”. Quería que prestaran atención a lo que venía, independientemente de que les gustara o no.

Me parecía una canción muy fuerte y creo que era la manera adecuada de comenzar.

Pregunta. Después llegó “veranos condenados”, una canción mucho más melancólica.

Ruslana. Totalmente. Son dos puntos muy distintos de todo lo que puedes encontrar en el álbum.

Pregunta. ¿Sientes que con este disco tienes más claro qué clase de artista quieres ser?

Ruslana. Te diría que sí, pero eso siempre va cambiando mientras evolucionas, según las cosas que te suceden y el momento de la vida en el que estás.

Lo que tengo claro es que he aprendido muchas cosas y que el sonido actual está destinado a tener más calidad. ¿Será igual en el futuro? No lo sabemos.

También creo que he mantenido cierta identidad en todos los proyectos anteriores, sin desmerecerlos, obviamente. La diferencia es que ahora esa identidad tiene más calidad y una dirección mucho más concreta.

Voy a seguir con ello pico y pala, pico y pala, hasta llegar a lo máximo.

Pregunta. La última vez que nos visitaste hablamos de “Catarsis” y de sus posibilidades sobre el escenario. ¿Cómo imaginas el traslado de “ANOMIA” al directo?

Ruslana. Siento que tiene todas las posibilidades del mundo.

Me gustaría construir algo un poco más teatral. Si tuviera el espacio y la oportunidad, lo plantearía en diferentes actos, pero no de una manera clásica.

Me imagino una propuesta con movimiento contemporáneo, mezclado con el divismo que nos gusta, hasta terminar convertido en una rave gigante.

Quiero que sea algo pensado para disfrutar, pero también una experiencia progresiva, colocando cada canción en el lugar que le corresponde para que se entienda de dónde viene cada emoción y cuál es el proceso completo del disco.

Pregunta. ¿Qué canciones de “ANOMIA” tienes más ganas de cantar en directo y compartir con el público?

Ruslana. Tengo mucha expectación por descubrir cómo se recibe “un rato”, porque es la balada del disco.

“si yo voy a ti” también creo que puede funcionar muy bien en directo. Y quizá “superstar”. “superstar” puede molar y ser muy divertida. Tendremos que darle alguna vuelta al arreglo.

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