¿Qué ocurre detrás del escenario antes de que empiece un concierto?
Cuando suena el primer acorde, buena parte de este trabajo permanece fuera de la mirada del espectador
Mucho antes de que se apaguen las luces, el concierto ya ha comenzado para los profesionales que trabajan detrás del escenario. La preparación de un gran espectáculo puede arrancar varias horas antes de la apertura de puertas y convierte el recinto en una enorme operación coordinada.
Uno de los primeros momentos es la llegada del material de la gira. Instrumentos, pantallas, elementos escenográficos, focos, estructuras y mesas de sonido se descargan y se colocan siguiendo el diseño establecido por la producción.
Una vez levantado el escenario, comienzan las comprobaciones. Los técnicos revisan el sonido, la iluminación, los contenidos audiovisuales y las comunicaciones. Durante la prueba de sonido se ajustan voces e instrumentos, pero también se analiza cómo responde la sala para que la música llegue con claridad a los distintos sectores.
Mientras tanto, el resto del recinto se prepara para recibir al público. Se comprueban los accesos, la señalización, las barras, los aseos, los puntos de atención y los recorridos interiores. Producción, seguridad, limpieza, hostelería y personal de sala trabajan con un mismo objetivo: que todo esté listo cuando se abran las puertas.
Los camerinos también empiezan a llenarse. Artistas, músicos y equipos de gira utilizan estos espacios para prepararse, repasar los últimos detalles y concentrarse antes de salir a escena.
En el recorrido hacia los camerinos del Movistar Arena se encuentra además su particular Wall of Fame, un espacio que reúne firmas de artistas que han actuado en el recinto. Scorpions fue el primer grupo que dejó su firma en esta pared en 2016.
Cuando suena el primer acorde, buena parte de este trabajo permanece fuera de la mirada del espectador. Precisamente ahí reside su éxito: conseguir que una operación extraordinariamente compleja parezca sencilla.